AHUL es un cortometraje experimental, de escasas palabras, que se aproxima al pasado prehispánico de las Islas Canarias. El protagonista es un contemporáneo de Tenerife. La obra recorre diversos paisajes, lugares de antaño de relevancia sistémica, así como espacios sagrados, y muestra prácticas contemporáneas de raíces ancestrales. De este modo, surge una conexión que trasciende el tiempo entre el pasado y el presente. Sin recreaciones históricas, la película revela cómo el patrimonio indígena sigue vivo hasta hoy. Mediante esta búsqueda de huellas en clave visual y emocional, lo local plantea cuestiones universales sobre el origen, la memoria y la pertenencia.
AHUL es un proyecto inusual en muchos sentidos:
una película profundamente política sin formular declaraciones políticas;
profundamente espiritual sin situarse dentro de una religión;
radicalmente local —y comprensible a nivel internacional.
La producción se realizó de manera completamente independiente: financiada de forma privada, sin recurrir a apoyos institucionales, se llevó a cabo con total autonomía. Detrás del proyecto hay una mujer sin formación cinematográfica clásica, junto a un joven equipo de cineastas de entre 20 y 25 años. Esta constelación define la identidad del film: abierta, exploratoria y libre de expectativas preestablecidas.
AHUL no sigue una narrativa documental clásica. Se concibe como una búsqueda de huellas desde los recursos cinematográficos: es una aproximación a aquello que permanece cuando las culturas cambian —y a lo que conecta a las personas a través del tiempo.
¿Quiénes están detrás de AHUL?
Aaron, Leonard y Fatjon forman parte, como los miembros más jóvenes, del equipo de la productora cinematográfica de Friburgo B2W filmworks, que integra el arte cinematográfico clásico con la experimentación y la tecnología más moderna. Las producciones de estos cineastas son conocidas por su autenticidad, su profundidad emocional y su calidad.